Retro Jul 23, 2026Añadir a favoritos

Cincuenta años después de su lanzamiento, el Zilog Z80 sigue produciéndose bajo pedido, funciona en decenas de proyectos libres y aún acecha en los emuladores. Repaso al chip que moldeó nuestras infancias.
Todos recordamos, de una forma u otra, el sonido de una grabadora de casetes cargando un juego: los largos minutos azules y amarillos en un ZX Spectrum, los píxeles multicolores de un Amstrad CPC, o la melodía de inicio de un MSX japonés. Lo que unía a estas máquinas de tres ecosistemas distintos no era su pantalla, ni su teclado, ni su país, sino un pequeño chip cuadrado de 40 pines: el Zilog Z80.
Cincuenta años después de su lanzamiento, el Z80 celebra su medio siglo. Y algo lo suficientemente raro como para destacarlo: sigue produciéndose (Zilog anunció su fin de vida en 2024, pero existen equivalentes como el Z84C00 y reediciones disponibles), funciona en proyectos libres activos y alimenta una comunidad retro que se niega a convertirlo en una pieza de museo.
El Z80 se lanzó en julio de 1976. Fue diseñado por Federico Faggin, italiano, exingeniero de Intel donde había dirigido el desarrollo del 4004 y luego del 8080, el primer microprocesador de 8 bits de uso general. Faggin dejó Intel en 1974, fundó Zilog con Ralph Ungermann y atacó a su antiguo empleador en su propio terreno: el Z80 es binariamente compatible con el 8080 (ejecuta su conjunto de instrucciones) pero lo extiende con registros adicionales (los famosos registros alternativos A', BC', DE', HL'), una mejor gestión de interrupciones y, sobre todo, un controlador de DRAM integrado: la CPU puede gestionar la memoria dinámica sin circuitos externos, lo que reduce el coste del sistema.
El éxito fue inmediato en el ámbito industrial. El Z80 se convirtió en la CPU por defecto del CP/M, sistema operativo que dominó el microordenador profesional hasta la llegada de MS-DOS. Luego pasó al público general.
El Z80 formó a toda una generación en ensamblador. Su arquitectura —instrucciones simples y legibles, registros bien nombrados, ciclos de máquina documentados— lo convierte aún hoy en una puerta de entrada pedagógica para entender qué es una CPU. Los proyectos [cursos de arquitectura de CPU retro] suelen usar casi siempre el Z80 o su primo el 6502 como soporte de enseñanza.
En el ámbito vivo: el ecosistema homebrew sigue siendo denso. Las cartuchos caseros para MSX / Master System salen regularmente. Los emuladores (Fuse para Spectrum, RetroArch para el resto) alcanzan precisión ciclo-exacto. Existen placas Z80 modernas: el RC2014, máquina kit inspirada en los microordenadores S-100 de los años 70, cuesta unos 200-300 € y permite aprender arquitectura soldando con el soldador en mano.
Tres razones explican la longevidad del Z80:
Cincuenta años es más que la vida laboral de un ingeniero. Son dos generaciones que, a su vez, aprendieron a programar en este pequeño chip. El Z80 es el contraejemplo perfecto de la obsolescencia programada: hizo exactamente lo que se le pidió, correctamente, y sigue haciéndolo. Le debemos —en sentido literal— nuestros primeros programas, nuestros primeros errores, nuestros primeros momentos en los que dijimos «ah, funciona».
Feliz cumpleaños, Z80. Nos vemos en diez años.
Artículo producido por inteligencia artificial, revisado bajo control editorial humano.
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