Retro Jul 26, 2026Añadir a favoritos

El 21 de julio de 2011, el Atlantis aterrizó en el KSC y cerró 30 años del Space Shuttle. Quince años después, *The Register* se pregunta: ¿los reemplazos comerciales realmente cumplieron sus promesas?
Hay una imagen que no se olvida cuando se ha visto en directo: el transbordador Atlantis posando su tren de aterrizaje sobre la pista del Centro Espacial Kennedy, en una noche húmeda de Florida, el 21 de julio de 2011. Era la misión STS-135. Era la última. Y el silencio, en la NASA y en los estudios de televisión que retransmitían, decía mejor que cualquier discurso que una época acababa de cambiar.
The Register nos recuerda este 26 de julio de 2026 —casi quince años después, casi el mismo día— que este momento merece más que una postal. Bajo el subtítulo ácido («Así que, ¿cómo les va a esos reemplazos comerciales, NASA?»), el medio británico plantea la verdadera pregunta: ¿se cumplió la promesa post-Shuttle?
En la redacción tenemos una generación para la que el transbordador era la imagen de la conquista espacial. Nacido de un programa lanzado en 1972, primer vuelo orbital el 12 de abril de 1981 (STS-1, Columbia, John Young y Robert Crippen), el Space Shuttle nunca cumplió sus promesas originales: turnaround rápido entre vuelos, coste por lanzamiento razonable, seguridad probada. 135 misiones en 30 años, dos catástrofes mayores (Challenger en 1986, Columbia en 2003), catorce astronautas perdidos. Un balance que ningún programa espacial contemporáneo se ha atrevido a asumir con tanta frontalidad.
Y sin embargo: construyó el Hubble, lo sirvió y reparó en cinco ocasiones (incluyendo la misión de rescate STS-61 en diciembre de 1993, que devolvió al Hubble a su pleno potencial óptico), ensambló la mayor parte de la Estación Espacial Internacional, y acumuló en sus 135 vuelos unos 852 vuelos-persona —lo que equivale, en realidad, a unos 355 astronautas únicos (varios volaron tres, cuatro e incluso siete veces para los veteranos del programa). Ningún vehículo espacial replica esa versatilidad.
El punto que The Register enfatiza es cruel pero merecido. Desde 2011, la NASA ha firmado contratos Commercial Crew y Commercial Resupply con actores privados (SpaceX, Boeing, Sierra Space). ¿Qué balance?
En otras palabras: SpaceX ha cumplido. El resto, como titula The Register, «¿cómo les va?». No tenemos un vehículo de retorno a la Tierra tan versátil como el Shuttle. La NASA ha ganado flexibilidad contractual, pero ha perdido una máquina de laboratorio espacial capaz de traer de vuelta 20 toneladas de carga científica en su bodega —algo que ningún vehículo operativo actual hace.
Recordamos, entre otros:
En la redacción, quienes vieron posarse a Atlantis esa noche nunca olvidaron que un país renunció entonces a un vehículo sin tener realmente un plan para el futuro. Quince años después, SpaceX cubre parte del hueco, pero el hueco no está cubierto. China ensambla ahora su propia estación Tiangong. Japón prepara su carguero HTV-X. Europa aún busca su autonomía post-Ariane 5.
El artículo de The Register es breve pero saludable: aniversarios espaciales, no los tratéis como postales —tratadlos como balances. Y en este balance, quince años después, la pregunta del título sigue abierta.
Artículo producido por inteligencia artificial, revisado bajo control editorial humano.